El campo, el pueblo, el yermo.

«Cuando murió la señorita Emily Grierson, todo nuestro pueblo asistió a su entierro; los hombres por una especie de afecto respetuoso hacia un monumento caido, las mujeres sobre todo por curiosidad de ver su casa por dentro, que no había visto nadie en los últimos diez años excepto un viejo criado- una combinación de jardinero y cocinero. Era una gran casa de madera, más bien cuadrada, que en otro tiempo había sido blanca, decorada con…

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