Cronos, crónicas y Julio Camba 23 septiembre, 2020 – Publicado en: Blog, Lecturas recomendadas – Etiquetas: , , , , ,

Mon vieux, tienes que batirte. Tienes que batirte y que salir ligeramente herido. Es tu única probabilidad de éxito. Anímate, porque no hay tiempo que perder.

La crónica de los tiempos de Julio Camba es serenísimamente picante. La provocación puede quemar, pero las cerillas de que se sirve el periodista gallego (1884-1962) son de esas largas: te gusta observar cómo arden. Leyendo sus columnas, en las que cuenta buenamente lo que le va apeteciendo y pareciera que hubieran salido esta misma mañana del horno, como los cruasanes, el contacto con la realidad nos viene regalado mediante una lúcida visión del absurdo.

Ni Fuh ni Fah y otras historias del ancho mundo nos alertan, por ejemplo, del darse demasiada importancia. Pues ya en el siglo XIX, allá por cerca de Berlín, los caballos de Elberfeld – a quienes dedica un par de columnas – aprendieron a hacer cuentas. En concreto Hans, el más especial de todos, quien sufrió de terribles calumnias y envidias por parte de la comunidad humana, siendo él un sencillo equino de la periferia berlinesa que sabía sumar y restar. Y correr.

También se disparan los sonidos de las sirenas con las distancias y las geografías: otra crónica: ¿cuál es la distancia entre Dover y Calais? Intuimos que poco, pero no con exactitud, entonces acertamos con un margen de diez kilómetros arriba/abajo, aproximadamente. Supuestamente es algo que sabe todo el mundo, pero Camba reflexiona en esta historia que una cosa sabida por todos es la que, al final, no sabe nadie.

La retención de singularidades, de anécdotas, que vienen, a su vez, bien diferenciadas por los distintos emplazamientos donde este simpático autor viajero sitúa sus crónicas se antoja remarcable en Ni Fuh ni Fah. Porque en esa excepción geográfica, política, temporal y cultural seguimos estando cada día – recordemos el olor de los cruasanes recién hechos en la mañana -, con la incógnita de si mejor o peor en comparación. Seguro que Hans, el caballo prodigio de Eldelberg, se llevaría de maravilla con nuestro querido Phinanzas, el caballo del Rey Ubú.

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Artículo de Manuel Jabois sobre Julio Camba y otras sorpresas aquí

Ni Fuh ni Fah y otras historias del ancho mundo

Julio Camba

Editorial pepitas de calabaza

17 €

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Teresa Soto Tafalla

Traductora y librera de Ubú Libros

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